jueves, 30 de junio de 2016

En la oficina II

¿Cuántos amores habrán surgido en la oficina?, se pregunta detrás del escritorio. ¿Cuántas buenas historias?

Mario Benedetti fue oficinista y esa experiencia le permitió por un lado ejercitar la escritura y por otro leer y comprender un ambiente en su complejidad. Hay quienes dicen que La tregua y Gracias por el fuego (y ni hablar de Los poemas de la oficina) no habrían alcanzado la calidad que lograron ni el gusto popular sin las horas monótonas del día a día y el taca taca de la máquina de escribir.

Él lo sabe, y piensa que quizá sea el escritor uruguayo la clave de esta historia y un puente entre los dos.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Recita de memoria.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.
Y concluye "Amor de tarde":
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
Lo más triste del asunto es que el reloj apenas marca las dos.


domingo, 26 de junio de 2016

Hay días que duelen

Hay días que duelen. Hoy ha sido un domingo tan largo como improductivo. Intentó escribirle una carta de amor; pero no pudo. Ha perdido la práctica... Hubo, hace algunos años, una tarde en la que escribió diecisiete cartas; esta vez apuntó lugar y fecha, y tras escribir su nombre se quedó mudo.

La verdad es que no había nada que pudiera decirle sin sonar ridículo.

Hay momento en la vida en que el silencio es lo más digno.

Decidió irse a dormir temprano.

Las palabras lo dejaron solo.

sábado, 25 de junio de 2016

Aprendizaje organizacional

Con una sonrisa o con una jeta enorme 
no importa
lo que hay que hacer... se hace

Si es con una sonrisa, mejor.

viernes, 24 de junio de 2016

Charla de viernes

Es viernes y Él ha estado a punto de invitarla a salir.

A la hora del café la charla dio paso a la confianza. Sonreían, bromeaban, diríase que causaban envidia a todo el personal. Sincronía y sincronicidad. En Spotify sonaba una y otra vez Tal para cual de Amaury Pérez.

De pronto ella comenzó a hablarle de sus "ex", o más bien de sus sentimientos hacia ellos.

Pensó que Ella necesitaba tiempo para trabajar con sus emociones. Tragó saliva y alcanzó a decir:

-Las mujeres bellas no deberían sufrir por amor.

Se equivocó: ese era el momento, debió insistir.

miércoles, 22 de junio de 2016

Ella lo mira

Ella lo mira y lo encuentra simpático. Un viejo agradable, inteligente, culto y quizá, sólo quizá, algo atractivo.
Ella lo mira y sonríe... Sí, le parece divertido.

lunes, 20 de junio de 2016

40 y 20

"Si sales con una de veinte, dentro de veinte no estará contigo", le dijo una vez Adriana mientras desayunaban en el Sanborns de San Ángel, un domingo. Lo recuerda y sonríe.
Adriana si vale decirlo es su yo femenino, su alma gemela, su equilibrio. Ël, hombre, Ella, mujer. El Leo, Ella, Acuario. Él, conservador, Ella, liberal, y así: el Yin y el Yang.
"Si sales con una de veinte, dentro de veinte no estárá contigo", le dijo y añadió: "Mejor, vámonos a Canadá".
El es un cuerpo sedentario, Ella, un espíritu nómada.

domingo, 19 de junio de 2016

Simple

Yo no sé para qué le das tantas vueltas al asunto siento todo tan simple. Puedes decir que no. Puedes decir que sí.

sábado, 18 de junio de 2016

En la oficina I

"No me basta con que leas y sepas que pienso en ti. No", escribió en su cuenta de Twitter. Era verdad, pero la expresión sonaba imperfecta, superficial y sin fuerza. Eso podía haberlo reclamado cualquiera. Lo que él quería era acercarla con cada palabra, atraparla, tenerla. Que Ella exhibiera sus cartas. Que no hubiera dudas. Que las palabras se entrelazaran. Quizá tuviera sentido decirlo si hubieran coincidido esta mañana en el pasillo y sorpresivamente la hubiera tomado por los brazos para confesarse cara a cara antes de soltar un "te quiero". La imagen vino a su mente con nitidez y una certeza. Se estaba enamorando.

-Me gustas -exclamó. Todos en la oficina continuaron sus tareas como si no lo hubieran oído.

No era la primera vez que "hablaba con ella" sin que ella estuviera. Vaciló por un instante ante de borrar el texto.. No es fácil darle forma al mundo con las letras, pensó. Hace algunos años habría tenido que romper la hoja, hacerla bolita y arrojarla al papelero. Ahora basta un clic y casi de inmediato desaparece la idea. Las computadoras favorecen el olvido...

Escribir es arrojar una piedra con los ojos cerrados esperando oír el golpe para corroborar una sospecha, pensó y trató de volver al ajetreo del día de día. Faltaban quince minutos para salir y aún le faltaban por responder tres correos. Trató de concentrarse y dejar el amor para después. No pudo.

El amor, si es amor, no se puede posponer.


viernes, 17 de junio de 2016

Esto apenas comienza

Lo nuestro pudo ser una novela:
un amor como el amor debe ser.
Pero, ni tú eres Avellaneda,
ni yo soy Santomé...